jueves, 28 de junio de 2012

Feministas inconvenientes de Argentina, frente al golpe de estado en Paraguay

A pocos días de cumplirse el tercer aniversario del golpe de estado en Honduras, hoy nuestros cuerpos reciben un nuevo golpe en Nuestra América. Paraguay es en este momento un corazón de la resistencia popular del continente, que tenemos que cuidar y defender colectivamente y sin fronteras.

Imagen: Colectivo Gualicho
El bloque de poder oligárquico, con la activa complicidad de la Embajada de EE.UU. y de los gobiernos de derecha del continente, como el de Santos en Colombia, y el de Piñera en Chile, tratan de restablecer los privilegios perdidos en su momento por los continuadores del stronismo, y bloquear las posibilidades de unidad latinoamericana en el MERCOSUR, en el ALBA y en UNASUR. Como feministas inconvenientes hemos estado en Honduras cuando el golpe de Estado, acompañando a las compañeras y al pueblo en Resistencia; y advertimos en ese momento que si se dejaba pasar al golpismo, sería un nefasto antecedente para las débiles democracias y para los procesos populares emergentes.

Fue un lamentable error de los gobiernos latinoamericanos haber aceptado después de los acuerdos de Cartagena de Indias, el reingreso del gobierno de Porfirio Lobo, continuista del golpe de estado, en la OEA y en otras instancias internacionales.

Hoy Paraguay se encuentra en esa situación, y Bolivia también está amenazada por el fantasma golpista. En el caso de Paraguay, están en juego la disputa de la energía, el agua, la tierra, y las posibilidades de instalar un enclave militar en el Cono Sur que juegue el mismo papel que Colombia y que Honduras… con sus bases gringas, y su amenaza a los movimientos populares de toda la región. La recolonización del continente, conjuga al mismo tiempo que el crecimiento de la explotación capitalista, de la exclusión promovida por el neoliberalismo, el control de los territorios de la estrategia imperialista, la negación de las culturas y de los pueblos originarios, realizada desde la lógica racista del coloniaje, y la opresión héteropatriarcal sobre los cuerpos de las mujeres y de las disidencias sexuales.

Por eso, si bien hemos sido y seguiremos siendo críticas de todos los actos de racismo o de machismo, y de las políticas neoliberales que han implementado los gobiernos llamados progresistas, al mismo tiempo sabemos que las batallas por el buen vivir, son transformaciones culturales que exigen de un fuerte dinamismo de los pueblos, de las mujeres, de los colectivos oprimidos. Y la condición para que estos procesos se profundicen, es precisamente la defensa de nuestra capacidad de autonomía.

Desde estas convicciones, como feministas inconvenientes expresamos nuestra plena solidaridad con las feministas, con las mujeres, con los colectivos de la diversidad sexual y con el pueblo todo que hoy resiste con coraje el golpe de estado en Paraguay, y sus consecuencias de avasallamiento y saqueo de los territorios, de las experiencias y de los cuerpos rebeldes del pueblo.

Defendemos la democracia, y estaremos acompañando a las compañeras y a los compañeros paraguayos, en cada batalla, y especialmente en la defensa de todos sus sueños libertarios, que son los nuestros.

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