jueves, 22 de diciembre de 2011

Contra la violencia machista: pintadas en Bo. Los Boulevares

El 11 de diciembre pasado, Rocío Bulacio, una joven de 18 años, era asesinada por su novio en un hotel céntrico de Córdoba. Su nombre se sumaba al de muchas otras, víctimas de femicidios. De la violencia machista. De la violencia de género, de la violencia y jerarquía sexo-genérica como dispositivo disciplinador que, bajo diversas modalidades y formas, marca cotidianamente los cuerpos y las subjetividades, ejemplificando, construyendo y desgarrando a su paso, enseñando a sangre y fuego la letra que el sistema patriarcal capitalista nos tiene asignada a cada unx. Este dispositivo se construye y expresa de manera cotidiana, por medio de chistes sexistas, de contenidos escolares, de programas televisivos, de violencia psicológica, simbólica...


 











Desde nuestra colectiva sentimos que era importante salir a las calles a repudiar estas muertes, a exigir una educación sexual que rompa con los estereotipos que reproducen la violencia, y a convocar a las mujeres a organizarse, a encontrarse con otras, a denunciar la opresión y la violencia cotidianas. Quisimos hacerlo allí donde la memoria aún latía: en el barrio donde vivían Rocío y su asesino.

Cuando llegamos a Barrio Los Boulevares, el 15 de diciembre, la infantería nos estaba esperando. A pesar de que casi no habíamos difundido la convocatoria, un buen número de efectivos policiales aguardaban, en la avenida principal y en el interior del barrio, a un grupo de mujeres que nos habíamos propuesto intervenir la vía pública contra la violencia, y que para eso llevábamos armas terribles: aerosoles, stenciles, pinceles, cartones, nuestras voces... una verdadera amenaza para "la seguridad y el orden".

Así que hicimos nuestro recorrido por el barrio con una escolta policial permanente, ya no tan numerosa, pero suficientemente ridícula y molesta. Entre tanto se había acercado también un móvil de canal 10, que ayudó a que la acción y el reclamo trascendieran más allá del barrio, de manera inmediata.

Recorrimos las cuadras del Bv. Los Alemanes interviniendo publicidades y pintando las paredes que sus mismxs dueñxs gustosxs aceptaban prestar, allí plasmamos el nombre de Rocío, el de Alejandra, consignas y exigencias...

Sabemos que terminar con la violencia machista lleva mucho más trabajo que estas pequeñas acciones, pero también creemos que un paso importante es el de sacarla de la sección "policiales" del diario, hacerla visible, desnaturalizarla y politizarla llamando a la acción colectiva y a la organización...


 
 






















 

 

 

 





 









 

3 comentarios:

  1. Compañeras, gracias por la intervención. Tal vez esto nunca les llegue, pero ojala que si. Aunque hayan pasado 7 años ver que alguien, aunque hayan sido pocas, estaba pidiendo justicia por Rocio Bulacio me llena el pecho de amor. Rocio era compañera mía del colegio, estaba a días de terminar el secundario y empezar la universidad; no hay nada más triste que recordarla en la entrega de diplomas y recordar que tan solo una semana despues habia un asiento vacío en la cena de egresados.

    Tal vez me haya tomado más tiempo del que deberia, hacer ese click feminista, pero lo hice, y aunque sea a la distancia de 7 años las acompaño en pedir justicia por Rocío y por todas las pibas que nos arrancaron.

    Las quiero compañeras, gracias por estar cuando nadie más estaba. Ojalá las hubiera encontrado antes.

    Y que el aborto sea ley!

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Pilar, lamento no haber visto antes este mensaje tuyo que me llena nuevamente de emoción en un tiempo "emocionado" y que compartiré con quienes en ese momento conformábamos las histeriqas las mufas y las otras.
      Nuestra praxis feminista se ha hecho así, ¿no? a fuerza de estar allí donde parecía que no podía estar nadie. Hoy somos marea indetenible a fuerza de las miles de gotas que fuimos esparciendo.
      Te mando un abrazo. Ojalá te llegue. Y si no, seguro que nos abrazamos en esas tantas que caminamos juntas en las calles.

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